Casa del Niño: Familias conectadas

Difícilmente existe un espacio que nos contenga y nos cobije tanto como la familia. Comunión humana, simbiosis, institución propicia para hacernos de valores que, en muchos casos, quedarán para toda la vida. La familia, el aula y la forma en cómo quienes de encargan de acompañar esos preciados espacios se manejan, son formas de amor. El que acompaña con amor, acompaña mejor. Todos sabemos esa máxima que se consuma con marcado compromiso en la Casa del Niño de Pinamar. Allí encontramos a Antonella Corna y Carolina Santacruz quienes se encargan todos los días de trasmitir amor conteniendo no solo a los chicos si no también a sus familias desde la institución. 

Una nacida en Río Gallegos, de familia correntina, con estudios en Pergamino, habitante de toda la Argentina; otra bien local, pinamarense de ley. Las dos con la sonrisa dibujada y una historia que se hace común: "Somos trabajadora y psicóloga social y estamos empezando nuestro camino en la Casa del Niño en Pinamar. En mi caso", explica Carolina , "Es la primera experiencia que tengo y estoy tratando de volcar todo lo que aprendí pero también ese plus que considero importante. Ser feliz en lo que hago tiene que notarse en la forma en que me acerco a mi trabajo, a los chicos y a sus familias". 

"Sí, somos felices", cuenta Antonella, "Yo, por ejemplo, estoy estudiando abogacía pero el trabajo social es fundamental en mi vida. Quiero dar siempre más, comprometerme, quiero ayudar a los chicos, a las familias. Todo lo que se pueda, yo estoy presente".

El proyecto que están llevando adelante en el marco de la Casa del Niño de Pinamar se llama "Familias Conectadas". Es un intento de que las familias empiecen a conocerse, a conectarse, a tomar conciencia de que forman parte de un mismo ámbito y que eso puede ser beneficioso para ellos y sus hijos. "Pasa muchas veces que hay familias que viven a cuadras, a metros inclusive, y no se conocen", explican, "Entonces quisimos empezar este proyecto con la intención de acercar a las familias. Lo solemos hacer de forma particular, por casos puntuales, pero nunca lo habíamos hecho con esta finalidad".

Los primeros pasos del proyecto ya muestran resultados. Antonella y Carolina lo cuentan con orgullo: "Cuando empezás a conectar las familias vas notando que la sociabilización va generando acción. La realidad es que los chicos acá están contenidos, tienen un muy buen vínculo. Cuando empiezan a sumarse al proyecto vas notando las necesidades. Son parte de la institución, tienen un lugar de encuentro, empiezan a surgir amistades, gente que ayuda a la otra, inclusive es un espacio de catarsis, un espacio para poder liberar preocupaciones y buscar compañía".

Es que la empatía resulta siempre positiva: "Siempre hay obstáculos, acá se sienten en la libertad de decirlo, de contar lo que les pasa. Nadie juzga a nadie, propiciamos un espacio de libertad. La idea es que podamos generar soluciones o consejos para sobrellevar problemas. Hay muchas mamás solas, hay gente que no sabe que el otro está pasando lo mismo o peor. Apuntamos a valorarnos más y eso es sumamente importante. Estamos trabajando en todas estas cuestiones para que se vayan charlando los temas cada 15 días, la convocatoria es para todas las familias de Casa del Niño".

La idea es que cada vez más familias se vayan sumando a la convocatoria y que los temas vayan abarcando todas las necesidades: "Trabajamos como equipo y queremos que esto crezca, que más familias se sumen a este proyecto que tan entusiasmadas nos tiene".