Fiscalizar y ayudar

Celeste Gómez y Karina San Millán trabajan en el área de Fiscalización. El verano, lógicamente, es el momento que más actividad registra y, por ende, sus responsabilidades crecen y se multiplican. Controlar las calles y la playa se vuelven una rutina que no descansa ni a sol ni a sombra. Y las sorpresas están a la orden del día.

"Todos los días nos pasan cosas, estamos preparadas para que algo nos sorprenda y tener que responder", cuenta Karina, "Caminar las calles de Pinamar nos da la posibilidad de conocer de cerca todo lo que ocurre".

"Estábamos en la playa fiscalizando la venta ambulante en Valeria del Mar", explica esta vez Celeste, "Y notamos que a unos metros de donde estábamos había una madre desesperada. Gritaba pidiendo ayuda, diciendo que su hijo había desaparecido. La gente aplaudía. Nosotros rápidamente avisamos a nuestro equipo y nos pusimos a colaborar en lo primero que pudimos".

"Lo primero que hicimos fue contener a la señora que estaba muy asustada. No era gente de Pinamar así que le hicimos algunas preguntas para orientar la búsqueda. Quisimos no dejarla sola ni un segundo, contenerla, darle ese espacio de seguridad y tranquilidad para poder buscar a su hijo de tan solo tres años", detalla Karina. 

Finalmente, luego de un hora de intensa búsqueda, el niño apareció sano y salvo. Una travesura de chico, quizás un segundo de desatención lo había alejado de su madre: "Fue emocionante ver el reencuentro. Todos nos emocionamos mucho porque el periodo de búsqueda se empezó a extender y la señora estaba cada vez más preocupada. Todo nuestro equipo se dispuso a ayudar en la búsqueda y en la contención de la madre. Pensamos que nuestro trabajo también está en ayudar a los que nos visitan y, por qué no, a nuestros vecinos", cuenta Celeste.

"El nene se perdió en Valeria del Mar y fue encontrado en Cariló. Nosotras nos pusimos en el lugar de la mamá, somos madres y sabemos lo que se puede sentir en una situación así. Por eso nos pusimos todo el tiempo en el lugar de esta señora, la ayudamos, guiamos, le dimos una mano para que no pierda la tranquilidad. Por suerte el final de la historia fue el más feliz", concluye Karina.